Vivero de Tebanca



Reforestación y reconversión productiva desde 1993.

Los Tuxtlas, Veracruz. México.



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Antecedentes

Los Tuxtlas están primordialmente conformados por selva alta perennifolia (sensu Miranda y Hernández X., 1963) o bosque tropical perennifolio (sensu Rzedowski 1981). En esta selva se encuentran especies que se originaron en la parte sur y norte del continente, lo que produjo una gran riqueza de flora y fauna. Sin embargo, ella sufrió una tasa de deforestación de 4.3% anual entre 1976 y 1986 (Dirzo y García 1992) y el resultado ha sido un paisaje de pastizales en donde se encuentran inmersos remanentes de selva conservada o con algún grado de alteración. Por ello nuestros trabajos de restauración, representan una pieza clave para la conservación de este importante ecosistema.

Por encontrarnos cerca de las estaciones de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Veracruzana (UV), hemos tenido apoyo técnico de investigadores muy capaces. Como resultado de estos vínculos, hace más de una década la bióloga Valentina Carrasco Carballido, realizó su tesis de maestría en Restauración Ecológica de la UNAM, en nuestro vivero, bajo la dirección del Dr. Rodolfo Dirzo. Proponiendo una selección de especies nativas de Los Tuxtlas, con potencial para la restauración de la zona. Posteriormente, la Mtra. Carrasco se integró al equipo de trabajo, con la finalidad de fortalecer nuestros proyectos. Ese es sólo uno de los múltiples vínculos que se han establecido con instituciones académicas que trabajan en la región, como son el Instituto de Ecología de Xalapa, la Estación Biológica de los Tuxtlas de la UNAM, la estación de Neuroetología de la Universidad Veracruzana, el Instituto Tecnológico Superior de Zongolica, entre otras.

Después de la fundación de la Asociación Civil Vivero de Tebanca, en 2003, el Gobierno del Estado de Veracruz apoyó el proyecto durante varios años mediante contribuciones económicas que hicieron posible las actividades de colecta, la administración del vivero original, la creación de tres viveros más en los ejidos de Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Las Margaritas, así como la siembra, la supervisión, el mantenimiento y la reposición de las plantas que por diferentes motivos no sobreviven. De los 200 manantiales protegidos como parte del proyecto, se ha dado prioridad a aquellos que surten de agua a los centros de población.

En los últimos años, los viveros han mantenido un inventario promedio de cuarenta mil plantas, de unas trescientas especies todas ellas nativas de la zona, incluyendo once en peligro de extinción y aproximadamente sesenta que se consideran muy escasas.

Se trata de acciones con un alto significado ecológico, ya que no sólo protegen los manantiales y evitan la erosión, sino que son puntos estratégicos para las aves, dentro del concepto de “corredor biológico”, que permite enlazar los manchones de selva que quedan en la Reserva de los Tuxtlas. Además, todas esas acciones se ubican dentro de una misma micro-cuenca hídrica.

El trabajo de restauración ecológica es resultado de la participación directa de los titulares de las parcelas de los mencionados ejidos, que suman ochenta ejidatarios, lo que ha sido posible gracias a la confianza que se ha ganado después de varios años de trabajar con las comunidades. Junto con la participación de los ejidatarios en lo individual, se ha desplegado una serie de acciones de apoyo a actividades comunales, tales como la creación de hortalizas en las escuelas de los poblados.

Además de las acciones de restauración, se han establecido ocho arboretos en predios cuyos propietarios (tanto particulares como ejidatarios) han mostrado interés en la reforestación de sus predios con especies nativas.