Vivero de Tebanca



Reforestación y reconversión productiva desde 1993.

Los Tuxtlas, Veracruz. México.



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Desde hace más de dos décadas, bajo el liderazgo del Antonio Azuela Rivera (1918-2017), un grupo de personas ha venido trabajando en la propagación de especies de árboles y arbustos nativos de Los Tuxtlas, con el fin de apoyar y fortalecer estrategias de restauración ecológica y dereconversión productiva, mediante la colecta de semillas de árboles y arbustos de la región. Entre los resultados de este trabajo destacan la creación de ocho arboretos y la restauración de 200 manantiales. El porcentaje de sobrevivencia ha sido mayor al setenta por ciento, gracias  que los propietarios de la tierra (ejidatarios de cuatro núcleos agrarios) han participado activamente en actividades de supervisión y mantenimiento. El aspecto más relevante de este proyecto es que incluye no sólo accione de reforestación, sino que promueve estrategias de reconversión productiva que combinan la participación directa de los dueños de la tierra (cuya actividad preponderante en las últimas décadas ha sido la ganadería extensiva) con el uso de especies nativas, que contribuyen a la restauración de algunos de los componentes del hábitat original, mientras que dan sombra y protección para actividades productivas de alto rendimiento y evitan la erosión de los suelos.


Antecedentes

Los Tuxtlas están primordialmente conformados por selva alta perennifolia (sensu Miranda y Hernández X., 1963) o bosque tropical perennifolio (sensu Rzedowski 1981). En esta selva se encuentran especies que se originaron en la parte sur y norte del continente, lo que produjo una gran riqueza de flora y fauna. Sin embargo, ella sufrió una tasa de deforestación de 4.3% anual entre 1976 y 1986 (Dirzo y García 1992) y el resultado ha sido un paisaje de pastizales en donde se encuentran inmersos remanentes de selva conservada o con algún grado de alteración. Por ello nuestros trabajos de restauración, representan una pieza clave para la conservación de este importante ecosistema.

Por encontrarnos cerca de las estaciones de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Veracruzana (UV), hemos tenido apoyo técnico de investigadores muy capaces. Como resultado de estos vínculos, hace más de una década la bióloga Valentina Carrasco Carballido, realizó su tesis de maestría en Restauración Ecológica de la UNAM, en nuestro vivero, bajo la dirección del Dr. Rodolfo Dirzo. Proponiendo una selección de especies nativas de Los Tuxtlas, con potencial para la restauración de la zona. Posteriormente, la Mtra. Carrasco se integró al equipo de trabajo, con la finalidad de fortalecer nuestros proyectos. Ese es sólo uno de los múltiples vínculos que se han establecido con instituciones académicas que trabajan en la región, como son el Instituto de Ecología de Xalapa, la Estación Biológica de los Tuxtlas de la UNAM, la estación de Neuroetología de la Universidad Veracruzana, el Instituto Tecnológico Superior de Zongolica, entre otras.

Después de la fundación de la Asociación Civil Vivero de Tebanca, en 2003, el Gobierno del Estado de Veracruz apoyó el proyecto durante varios años mediante contribuciones económicas que hicieron posible las actividades de colecta, la administración del vivero original, la creación de tres viveros más en los ejidos de Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Las Margaritas, así como la siembra, la supervisión, el mantenimiento y la reposición de las plantas que por diferentes motivos no sobreviven. De los 200 manantiales protegidos como parte del proyecto, se ha dado prioridad a aquellos que surten de agua a los centros de población.


En los últimos años, los viveros han mantenido un inventario promedio de cuarenta mil plantas, de unas trescientas especies todas ellas nativas de la zona, incluyendo once en peligro de extinción y aproximadamente sesenta que se consideran muy escasas.

Se trata de acciones con un alto significado ecológico, ya que no sólo protegen los manantiales y evitan la erosión, sino que son puntos estratégicos para las aves, dentro del concepto de “corredor biológico”, que permite enlazar los manchones de selva que quedan en la Reserva de los Tuxtlas. Además, todas esas acciones se ubican dentro de una misma micro-cuenca hídrica.

El trabajo de restauración ecológica es resultado de la participación directa de los titulares de las parcelas de los mencionados ejidos, que suman ochenta ejidatarios, lo que ha sido posible gracias a la confianza que se ha ganado después de varios años de trabajar con las comunidades. Junto con la participación de los ejidatarios en lo individual, se ha desplegado una serie de acciones de apoyo a actividades comunales, tales como la creación de hortalizas en las escuelas de los poblados.

Además de las acciones de restauración, se han establecido ocho arboretos en predios cuyos propietarios (tanto particulares como ejidatarios) han mostrado interés en la reforestación de sus predios con especies nativas.

Durante 2016 y 2017 los trabajos del vivero se consolidaron con el apoyo de la Fundación Miguel Alemán, el Fondo Ambiental Veracruzano, recursos federales como el PET (Programa de empleo temporal) y contribuciones de empresas privadas con proyectos puntuales de reforestación.





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